afuera. cortada la piel. la puerta incendiada. no se ingresa. prologando el túnel del tiempo. los elegidos pasan. los acompañantes no.
detrás de la puerta de oro se sientan a hablar de sus cosas. las suyas. pretendiendo que existe un más allá de las palabras. algo que corre ¿en las venas? algo a lo que nadie accede salvo que tenga esas venas. y de esas hay pocas.
los acompañantes hacen de coro. tienen permitido abrazar. y algunas veces se les es reconocido el sentimiento. igualmente ellos siempre se miran a los ojos como diciendo nosotros nosotros nosotros y esa primera persona del plural se multiplica hasta el infinito. arman un muro invisible y con puertas. por las que permiten que entren los acompañantes cuando son necesarios porque a veces ellos de tanto peso existencial están agotados para trabajar. o leer. las partes feas.
cuando llega la hora de la fiesta. de la celebración ese sí que es un día divino y especial. todos cantan como los famas. pero se creen cronopios.
ese día hay seguidores de luces magníficas que los engrandecen para que sus rostros exhiban todo lo que tienen dentro. casi siempre elevados del suelo. ellos deberían estar en el cielo. ellos son los ángeles.
creen en la genética.
creen en las palabras hechas.
creen en los abrazos.
creen en ellos mismos.
hacen pis en árboles viejos y secos.
se saludan mucho mucho mucho.
siempre vuelven a la manada.
no hay río libre que los arrastre.
por pudor algunos guardan silencio pero ese silencio se les sube a los ojos. miran siempre desde ese silencio que grita nosotros nosotros nosotros. como una reina que deja la corona. el problema no es la corona. o la palabra reina. el problema es la conciencia de ser reina. peor aún, el goce de ser reina. disfrazada y en silencio. un peligro. el sistema.
No hay comentarios:
Publicar un comentario