el espacio del duende me lleva a decir basta. ya no hay manos que pueda tender ansiosas. no hay aleteo posible. mis piernas se han ensanchado lo suficiente. el mordisco es sútil. la espera una mansa luna que me tapa el hueco. vos no me ves. vos no me ves. y el resto de la miseria es apilar libros y tajear el aire con vocales.
no quiero que se termine.
me resisto a la cama. la cama-nido diría el amigo. me resisto al sueño.
la soledad es algo que se toma con el mate.
tengo miedo.
es de noche y temo.
el abrazo del oso ausente. ausente el abrazo. ausente el oso.
nada como meterse en una pileta fría con el oso.
mi manifiesto de posesión.
mis garras al sol.
mi amor declarado entre los cordones.
reivindicarme amiga de alfonsina y sábado fue y capricho el beso dado
capricho de varón
audaz y fino
más fue dulce
el capricho masculino
a este mi corazón
lobezno alado
no es que crea, no creo
si en tus brazos
me senti divina y me embriagué
comprendo que este vino no es para mí
más juego y rueda el dado.
Yo soy ya la mujer que vieve alerta
tú el tremendo varón que se despierta
y es un torrente que se ensancha en río
y más se encrespa mientras ocrre y poda
Ah, me resisto
más me tienes toda
Tú que nunca serás
del todo mío.
Y fué de memoria. Y me lo sé desde que tengo quince.
y acá estoy. y es esta la que funda este espacio más que la amiga aquella. O las dos. Pero la alfonsa habilita el amor descarnado. el amor enloquecido. como una gata en celo.
indomesticable.
y sarnosa
yo
la gitana
con lombrices
entre las pestañas.
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